9.4.14

Reflexiones sobre El libro de los portales

Tash, por Ascensión Soria, uno de mis personajes favoritos de la novela.
Ayer leí El libro de los portales, con gran arrepentimiento porque estoy en época de exámenes y estas lecturas no son precisamente las que debería hacer. Como ya he comentado en Goodreads, me ha decepcionado más que gustado, y me gustaría hablar un poco del porqué. Supongo que ya no tengo 12 años y ya no me maravilla tanto, tras el historial de lecturas que llevo desde hace un par de años.

He leído a velocidad supersónica este libro, como tantos otros de la autora. Es decir, si alguien aún no se ha leído el libro y ha esperado un año a leérselo, como yo, que no se lea lo siguiente porque está plagado de spoilers.

En primer lugar, me gustaría destacar lo bueno, aquello que destacaría que me ha gustado como estudiante de filología hispánica y como lectora.

Que haya un personaje que no sea necesariamente cisgénero me gustó, y que hubiera una relación no necesariamente heterosexual da un poco más de nuevos aires. No es lo mismo que las otras relaciones que se han planteado en otros libros de Laura, y me alegro, porque es como dar un paso más allá. Eso sí, hubiera preferido más pistas, o quizás remarcar que Rodak desconocía la situación de Tash.
A su vez, es una pena que no se profundizara más en este aspecto. No solo es «me he pasado toda la vida trabajando en las minas, mi padre rechazaba la idea de que fuera mujer y él y mi madre ocultaron mi situación durante 15 años». Me parece también poco verosímil... ¿de veras se puede ocultar ese aspecto de alguien durante 15 años? ¿No hay médicos en este mundo? ¿Nadie va a revisar las condiciones sanitarias y físicas de los mineros, cada vez más lamentables, a menos que sean maeses de la Academia?

Me ha gustado también la estructura, aunque la acción sea tan lenta al principio. Esa idea de circularidad y la gradación que se produce a través de la idea de la evolución de los portales (de un portal temporal, a un portal espacio-temporal y finalmente a uno que tiene en cuenta otros mundos y espacios en el plano de la realidad) es muy interesante. 
Lástima del epílogo, que podría haber dejado más a la imaginación del lector.

También me ha gustado lo del protagonista sensato y metódico, un poco fuera de la línea de los personajes masculinos que acostumbra a perfilar la autora. 

Sin embargo, los puntos "malos", por así decirlo, son los que declinan la balanza a una visión más negativa de la novela.
Entiendo la necesidad de la autora de añadir relaciones románticas en todas sus historias, pero de ahí a forzar la relación entre Tabit y Cali... no sé, lo veo un poco innecesario. Quizás hubiera sido preferible dejar a estos dos solo con una amistad, profunda y duradera. No los veo, no hay química, y todo suena muy mecánico. ¿Es que nadie heterosexual puede quedarse soltero?

Hay un deus ex machina que digamos que de descarado tiene poco y algo de traición al lector, seguro. No concretaré el punto, pero el tema de la bodarita azul encontrada mágicamente en un bolsillo... un recurso sacado de la manga. (Va, tiradme algunos tomates)

También me apena la falta de desarrollo en personajes que podrían haber sido la mar de interesantes, como la propia Tash o Yiekele; en ambas hubiera preferido más descripción, tanto visual, como en una profundización más destacada de su personalidad. 
Y en los personajes principales la cosa se agrava. Es una pena la evolución de Cali, que al principio promete ser un personaje al estilo de Cat de Dos velas para el diablo (es decir, algo fuera de las Mary Sues) y que luego pierde la chispa y se vuelve más descafeinada, como si no se hubiera conseguido encontrar el tono exacto.

Es más, creo que el detalle de que en la Academia se entra en una edad más bien tardía en un sistema educativo hubiera sido más destacable en los primeros capítulos que no hacia el tercer cuarto de la novela. De esta manera, no se marca tanto que Cali es una adolescente y que Tabit y los otros estudiantes ya rondan la veintena y que, por lo tanto, sus perspectivas podrían cambiar tan radicalmente, como vemos en el debate de la clase de Teoría de Portales, y no solo por sus puntos de vista contrapuestos sobre la utilidad y no-utilidad de los portales, que bien podría plantearse a la literatura y a la escritura, en general.

También me apena que haya solo dos o tres rasgos en cuanto la ambientación y descripción de los paisajes en los que transcurre la historia, no solo tres o cuatro pinceladas de cada pueblo o ciudad por la que pasan, y casi todo visual. Eso sí, lo del "basurero" es muy diferente a los universos que se han planteado antes en sus novelas.
(Por cierto, que haya necesitado esto posteriormente para aclararme en la geografía de Darusia es un poco triste.)

Finalmente, también se acusa una falta de diferenciación en el tono de los personajes. Tabit hubiera tenido que sonar un poco más rimbombante, y de Cali ya no digamos (vienes de una familia ricachona, algunos dejes lingüísticos y de tu entorno familiar se te deben pegar, aunque no comulgues ni con su comportamiento ni con sus opiniones). Además, Yunek tendría que haber tenido un acento infinitamente más rural. La única con la que se acierta en el tono es con Tash, y se ve de forma más acusada en los primeros episodios.

En definitiva, esperaba más evolución en su escritura. Supongo que esperaba más, pero solo he visto un acomodamiento en la forma y en el fondo. Me esperaba más atrevimiento y que ella diera un paso más allá. (No, ¡tomates no!)

P.D.: Si alguien quiere ver la nota, que mire Goodreads. No he escrito este tocho para que solo importe mi nota.

1 comentario:

  1. No estoy de acuerdo con tu queja en cuento a lo de que Tash consiga ocultar su condición durante 15 años. Hay casos en la historia (hoy leía el de un músico famoso que se descubrió que era mujer una vez muerto, porque en la época ser músico no estaba bien visto en las mujeres). Y como se supone que la ambientación es más bien tirando a medieval y no hay controles sanitarios, ni esas cosas... ;p

    Yo leí la novela cuando salió y, a pesar de que hubo muchas cosas que no me gustaron (algunas de las cuales comentas), en general tengo que decir que fue una buena lectura y me transportó unos años atrás, a cuando era más joven y me emocionaba con ese tipo de lecturas ;)

    El problema con Laura es que, de algún modo, todo el mundo espera mucho de ella, como si fuera a evolucionar o a ponerse a escribir para mayores repentinamente, o a ganar el Nobel o algo (X'D) y por eso la gente suele salir decepcionada de sus lecturas.
    A lo mejor es porque la mayoría leímos sus obras cuando éramos jóvenes e impresionables, por lo que guardamos un gran recuerdo de ella y la tenemos en un pedestal. Pero en el fondo, si te relees sus historias, tampoco es para tanto. MdI, por ejemplo, cuando intenté releerla me encontré con que, aunque era una historia que estaba bien, ahora no me atraía de la misma forma en que lo hizo cuando tenía 20 años. Y eso no quiere decir que sea una mala novela, es, simplemente, que yo he cambiado y ahora busco cosas diferentes (precisamente estoy escribiendo una entrada para mi blog en el que hablo de cómo nos afecta una lectura u otra dependiendo del momento de la vida en el que la realizamos).

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