16.3.15

Crónicas: el valor de editar (poesía)

Esta semana tendréis dos entradas muy diferentes sobre un par de eventos a los que fui la semana pasada. Lo único que tienen en común es que ambos iban de literatura.
Y ya.
¿Qué hice en el primero? Ir a un evento sobre cómo editan poesía algunas editoriales independientes.

El cartel.
(Fuente)


 ¿Y por qué fui a una crónica de poesía, os preguntaréis?

Paradójicamente, después de tanto tiempo buscando cosas en novela que no me han acabado de satisfacer, he decidido que uno de los campos de los que quiero aprender y disfrutar un poco más es la poesía, y qué mejor haciéndolo buscando la situación actual donde vivo, en Barcelona (porque imaginaba que del panorama madrileño hablarían poco, siendo de aquí...).

De izquierda a derecha: Sergio Gaspar (DVD Ediciones), Unai Velasco, Marc Romera (LaBreu), Antoni Clapés (Cafè Central), Aníbal Cristobo (Kriller71) y Josep Pedrals.
(Fuente)

Y Antoni Clapés dijo una frase demoledora al empezar: que la situación actual está muy mal, y que en la poesía catalana hay infitamente más escritores o poetas que lectores de poesía. Él mismo contó más de mil poetas, sin tener en cuenta que Francesc Parcerisas contó los premios de poesía solo en Cataluña y había más de setecientos, algo que a mí me parece bastante chocante teniendo en cuenta todo lo anterior.
Además, a esto se le añade otro detalle: que muchos de estos poetas no leen poesía, algo que debería ser importante si quieren tener algo de panorama, algo que tomar de aquí y de allá... aunque haya autores, como Pedrals, que no le interese. De todo hay.

El mismo Clapés explicó su experiencia cuando estaba en DVD Ediciones, cómo los niveles de ventas nunca se pueden comparar a los campos de la narrativa, que antes de la crisis las ventas habían sido más altas, y cómo en España hay más interés de autores extranjeros que no patrios... 
Con la crisis, las ventas cayeron y esto también repercutió en los medios de comunicación, que apenas hablan de poesía de aquí, a excepción de David Castillo.

Marc Romera hizo hincapié en que el poeta hoy en día debe jugar y hacer lecturas, recitales y presentaciones, una condición sine qua non para publicar en LaBreu, y que a mí me parece algo importante como es en el campo de la poesía. También habló del caso del premio Carles Riba y de los pocos esfuerzos de la editorial para hacer promoción, hecho vital en editoriales independientes como las representadas.
El cambio de paradigma y la necesidad de reinvención ocuparon parte del debate que le siguió: las redes sociales y su uso, que recalcó sobre todo Aníbal Cristobo, el futuro, el exceso de publicación (que se da en todos los campos), si el futuro queda por la colaboración y la subscripción (y yo hubiera añadido el micromezcenazgo).

Otro detalle que me pareció relevante fue el fragmento de una entrevista de Antonio Muñoz Molina en el Asombrario, que leyó Antonio Clapés, sobre uno de los defectos más recalcitrantes, y muy discutido: nuestro miedo al localismo.
A nosotros nos parece que, si decimos los nombres de los sitios, nos convertimos en provincianos. Si en España alguien te dice que eres costumbrista o localista, estás hundido. Si vives en Asturias y desarrollas una historia en un barrio de New Jersey, eres cosmopolita. Si esa misma historia la localizas en un barrio de Avilés, eres localista. Hay un gran consenso en torno a lo bueno que es Philip Roth, que ambienta sus obras en Newark. Pues bien: si vas a Newark, verás que Newark es de un provincianismo y una cerrazón y una pobreza mental tremendas; nadie duda, sin embargo, de que los libros de Philip Roth son cosmopolitas. Ahora, si en tus novelas sacas Avilés u Oviedo, eres localista. Hay una cantidad terrible de complejos dentro de la cultura en español. Lees un suplemento literario y celebran intensamente, por ejemplo, a Jonathan Franzen o a otros autores norteamericanos, que en muchos casos son de segunda fila, y los celebran por las mismas razones por las que denigran a escritores españoles. Si un escritor español es realista y específico, es costumbrista y localista. Si un escritor americano es realista y específico, es universal. No sé por qué.
Y por último, Josep Pedrals y Unai Velasco recitaron poemas suyos, lo que me pareció un broche de oro a mi primera visita a la Llibreria Calders. 

(Fuente)
Seguramente vuelva. Y seguramente lea algo publicado por estos excelentes editores.

Relacionados:
/ La crónica de Núvol, hecha por una de los integrantes de la Llibreria Calders, Isabel Sucunza.

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