21.11.15

El monstruo meneó la cabeza, pero no como respuesta a la pregunta de Conor.
—Es extraño —dijo—. Haga lo que haga no te doy miedo.
—Solo eres un árbol —dijo Conor. Aunque caminase y hablara, aunque fuera más grande que su casa y se lo pudiera tragar de un bocado, el monstruo no era más que un tejo. Le crecían bayas hasta en las ramas de los codos.
Tienes cosas peores que temer —dijo el monstruo, pero no como una pregunta.
Conor miró al suelo, luego a la luna, a cualquier parte menos a los ojos del monstruo. La sensación de la pesadilla crecía dentro de él, lo volvía todo oscuridad, hacía que todo pareciera pesado e imposible, como si le hubieran pedido que levantara una montaña con las manos o no lo dejarían marcharse.
—Pensé... —dijo—. Te vi mirándome antes, cuando estaba peleándome con mi abuela, y pensé...
—¿Qué pensaste? —preguntó el monstruo.
—Olvídalo. —Conor se dio la vuelta para entrar en la casa.
Pensaste que quizá estaba aquí para ayudarte —dijo el monstruo.
Conor se quedó parado.
—Pensaste que quizá había venido a derrocar a tus enemigos. A dar muerte a tus dragones.
Conor seguía sin volverse, aunque tampoco entró en la casa.
—Sentiste que esa era la razón cuando te dije que tú me habías llamado, que tú eras el motivo por el que había venido andando hasta aquí. ¿A que sí?
Conor se dio la vuelta.
Pero tú solo quieres contarme historias —dijo con una nota de desencanto en la voz.
El monstruo se puso de rodillas para que su cara quedase a la altura de la de Conor.
Historias de cómo derroqué a enemigos —dijo—. Historias de cómo di muerte a dragones.
Conor parpadeó ante la mirada del monstruo.
Las historias son criaturas salvajes —dijo el monstruo—. Cuando las sueltas, ¿quién sabe los desastres que pueden causar?
El monstruo miró la ventana de la habitación de Conor. La habitación en la que dormía su abuela.
—Déjame que te cuente una historia de cuando eché a andar. Déjame que te cuente el final que tuvo una reina malvada y cómo me encargué de que desapareciera de la faz de la tierra.
Conor tragó saliva y miró el monstruo a la cara.
—Adelante —dijo.

NESS, Patrick. 2012: Un monstruo viene a verme, Barcelona: Random House Mondadori, pp. 60-61. Traducción de Carlos Jiménez Arribas.
/ Aunque estaba dudando entre poner el principio de la historia o este fragmento, en este diálogo se sintetiza muy bien gran parte de la novela. Además, es uno de mis capítulos favoritos. Las historias pueden herir de muchos modos, tanto figurada como literalmente, como verá el propio Conor.
/ La autora original del texto, Siobhan Dowd, estaba creando el germen de esta historia cuando murió de cáncer de mama. Creo que si la leéis, lo sabréis identificar plenamente. Porque Un monstruo viene a verme no es solo una historia fantástica, un relato infantil con toques de terror, un relato de qué es el dolor y la muerte y su inevitabilidad. Es uno de los mejores libros que he leído este año.
/ Y si lo hacéis antes de octubre del año que viene, que es cuando estrenarán la película dirigida por J.A. Bayona... (Aquí en inglés, si queréis escuchar la voz de Liam Neeson haciendo de monstruo)



/ Os recomiendo encarecidamente que escojáis la edición de DeBolsillo. Porque fue esta, con las ilustraciones de Jim Kay, la que ganó dos premios prestigiosos del Reino Unido, las medallas Carnegie y Kate Greenaway.
/ Aquí tenéis una entrevista que le hicieron tanto al ilustrador como al autor sobre el proceso de creación (en inglés).

Una de las ilustraciones.

1 comentario:

  1. Yo lo lei hace poquito y me encantó. Me pareció un libro impresionante. Pocas historias han conseguido que me emocione tanto.
    Tengo ganas de ver la peli.
    Un saludo!!

    ResponderEliminar

(Hola. Este es el contestador del blog.
Aquí abajo hay espacio para comentar lo que has leído o visto arriba. Los comentarios serán respondidos en menos de una semana.
Y pasa, pasa, que al té invita la casa. :)

Piiiiip).