14.5.16

— [...] Si eso te ayuda, si quieres te cuento lo que me pasó cuando conocí a John, ¿te apetece?

Le digo que sí. Me gusta la autobiografía y me gusta ella.

—Me pidió que fuese a verle a su casa de Belsize Park. Yo estaba pasando el verano con mi tía en Cadogan Square. Cuando llegué allí me lo encontré en el sofá con un joven guapo. Se estaban besando con mucha pasión. Yo no era ni mucho menos tan sofisticada como tú. Era muy mojigata. Una desgraciada con el pecho plano, una cristiana de clase alta, abotonada de cachemira hasta el cuello. El producto de una niñera escocesa y un internado para niñas. Jacob me encontró en el rellano, pálida. Era el vecino de arriba de John. Se llevaban a matar. Me convención de que en el mundo de 1945 había cosas peores que un poco de sexo atípico. Se portó muy bien conmigo y lo pasamos genial. Me desmontó los pensamientos y tuve que ir recogiendo las piezas para volver a montarlos. Pasé la noche con él, para mi grandísima sorpresa. Yo era entonces una puritana mojigata. John pasó la noche en el piso de abajo con su novio. Nos vimos los cuatro en el desayuno. La cocina era compartida. Yo llevaba el pijama de Jacob, y John y su novio idénticos jerséis de pescador noruego, como esos que se ven en los patrones de costura: el cuello en pico y el botón abrochado. Los había hecho la madre de John, uno para él y otro para el novio. Una mujer espléndida, la madre de John. Jacob iba desnudo de cintura para arriba, como pelo brotando de cada folículo.

Me encanta su afición al chismorreo y su secretismo. Nos vemos arrastradas a la intimidad no solo por el melodrama del huerto de cebollas, o por la feliz e inesperada afinidad entre nosotras, sino por una necesidad vital que creo que yo satisfago. Ella ha sacrificado, como hacen las mujeres, distantes amistades femeninas en aras de un matrimonio satisfactorio. Se ha diluido en la tribu de académicos, bohemios y políticos (todos ellos hombres) que rodean a su marido así como de niños también predominantemente varones. Establece rápidas conexiones con la claridad lógica de la alucinación. Luego me cuenta que a los tres días de conocer a Jacob dejó Oxford y se fue a vivir con él.

—Por entonces era mucho más divertido. Y de repente, todo aquel sexo maravilloso —dice, con su voz de directora de colegio— cuando a una le habían hecho creer que sería una complicación.

Me hace un resumen de su vida que recuerda a una comedia dieciochesca. Está la hija que se escapa, el padre intransigente, el amante foráneo, el súbito flechazo amoroso y, por supuesto, los sinsabores de siempre.

TRAPIDO, Barbara. 2016: El hermano del famoso Jack, Barcelona: Libros del Asteroide, pp. 39-40. Traducción de José Manuel Álvarez Flórez.

/ Este no es el primer asteroide (como los llama cierta persona) que leo, pero ha sido el segundo y bien seguido.
/ En contexto: Katherine, la protagonista, escucha el relato bien ácido de Jane, la mujer de su profesor de filosofía; este es Jacob Goldman, un señor del que lees una no-dedicatoria de su próxima novela a ella, porque nunca, nunca le corrige sus novelas. Un hombre del que la observadora Katherine dará buena cuenta en el primer fin de semana que pase con los Goldman.
/ Porque una de las cosas que te llama tras reflexionar muchísimo tiempo después, aparte del uso del tiempo presente en los años ochenta, es eso. El tiempo. Un fin de semana ocupa media novela. Seis años con un fascista italiano (sic), dos líneas («Michele nunca se mudó. Compartimos el piso intermitentemente durante los seis años siguientes»).
/ Y los personajes, identificables desde la primera línea. Jacob y Jane. Roger y Jonathan, sus hijos, dos caras de la misma moneda. John Millet, el desencadenante de toda la novela. Y la historia de Katherine, con los sinsabores de siempre.
/ Aunque El hermano del famoso Jack (Brother of the More Famous Jack (1982)) fue la primera novela de Barbara Trapido, en España ya se habían publicado Malabarismos (Juggling (1994)) y más recientemente Sexo y Stravinsky (Sex and Stravinsky (2010)).
/ ¿Que os entra la curiosidad? En español os dejo la ficha y una reseña más específica de Rusta, que es de admirar. En inglés os dejo un artículo sobre la trayectoria de Trapido y una entrevista donde habla de este y de sus otros libros. Porque sí, hay cierta relación entre ellas. David Mitchell no es el único, oigan.
/ ¿Y quién es "el famoso Jack"? Este señor.